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Un lugar llamado Impunidad!!! Por Elías Aliendro

Nación posó sus ojos sobre un caso emblemático que la Justicia provincial no ha podido resolver: el femicidio de Gisela López. Una carta al presidente Macri motivó la intervención del Programa Nacional de Lucha contra la Impunidad en Entre Ríos
"Acá estaba el cuerpo de la Gise". La voz y la mirada de Gabriela Monzón no se inmutaron; estaban curtidas por el sufrimiento de los días pasados. Era 25 de mayo de 2016 a las 15.55. Casi a la misma hora, 15 días atrás, su hija, Gisela López, había aparecido muerta en ese lugar, a escasos 168 metros de la casa de la familia y tras 18 días de búsqueda infructuosa, de incertidumbre, de pistas falsas, de 'se fue con un macho', de dolor.

La joven de 19 años -que desapareció el 22 de abril alrededor de las 22.30 cuando volvía de cursar la secundaria en la escuela nocturna ESJA N° 5 Padre Fidel Olivera- había sido ultrajada y luego desechada allí, en "El Bajo". Se trata de un descampado -en ese entonces con pastizales y sin iluminación- ubicado a la vera de la ruta de acceso a la ciudad de Santa Elena, donde aquel 10 de mayo un adolescente de 13 años que pasaba a caballo usualmente por allí, logró a simple vista lo que la Policía no había hecho con todos sus recursos y más de dos semanas de rimbombantes rastrillajes: encontrarla.

"Estaba atada del cuello", dijo Gabriela, parada frente al lecho donde habían descartado a su hija, mientras señalaba con el dedo el círculo de alambre que todavía rodeaba uno de los postes de madera del lugar. "La ahorcaron con un cordón de zapatilla, que a su vez estaba atado a este alambre", explicó con crudeza a AHORA. "Lo que llama la atención es que debajo de ella, el pasto no estaba seco sino todo verde", recordó.

Llamativamente, el cuerpo de Gisela había aparecido -así, atado a un palo, tapado con una bolsa de consorcio negra y algunos pastos arrancados del terreno- en un lugar que contaba con vigilancia policial, el mismo por donde en las jornadas previas habían pasado perros rastreadores, drones, helicópteros, cuatriciclos, Policía montada y a pie, sin obtener resultados positivos. "Sí, con mis familiares y vecinos también buscamos por acá varias veces y no había nada", contó su mamá.

Además, los restos habían sido encontrados en la misma zona donde la joven fue vista con vida por última vez por su hermano -que esa noche la había cruzado en moto cuando ella casi llegaba caminando a su casa en el barrio 120 Viviendas-, y por lo tanto, el lugar donde primero y más se había buscado desde que Gabriela Monzón dio aviso a las autoridades, a menos de 24 horas de la desaparición de su hija. "Se reían. Que seguro se fue con un macho, que en mi casa a mi hija la maltratábamos, eso me dijo una mujer policía", rememoró que tuvo que soportar.

Como si todo esto fuera poco, el cuerpo de Gisela había sido localizado en el mismo sitio que había indicado Mario Saucedo -uno de los tres vecinos imputados por el femicidio y luego absueltos- un día antes del hallazgo. “¿La buscaron bien en la parte honda? ¿no estará muerta? ¿la buscaron bien, bien en el monte?”, preguntó el ladrillero al policía Ignacio Scaldaferro, mientras señalaba hacia El Bajo, según declaró el efectivo y consta en el expediente de la causa.

ASÍ MATARON A GISELA SEGÚN LA FISCALÍA

El fiscal de La Paz que investigó el hecho, Santiago Alfieri, informó que las pericias determinaron "con certeza científica" que el cadáver había estado allí durante los 18 días de búsqueda.

Tras un año de investigación, durante los alegatos acusatorios del juicio en los Tribunales de Paraná, el funcionario judicial y la fiscal coordinadora del Ministerio Público, Carolina Castagno, sostuvieron que "en fecha 22 de abril pasadas las 22.30, Mario Andrés Saucedo, en la zona conocida como El Bajo de Santa Elena, tomó por la fuerza a Gisela Alejandra López, introduciéndola en la zona de monte y la trasladó, atravesando el monte, al predio lindero al margen norte del barrio 120 Viviendas, en el que compartía residencia con Matías Alejandro Vega y con su hijo, Elvio Andrés Saucedo", los otros dos imputados por los delitos "abuso sexual con acceso carnal agravado por la pluralidad de autores en concurso ideal, con homicidio agravado, por tratarse la víctima de una mujer en situación de violencia de género".

De acuerdo a la Fiscalía, las personas mencionadas y "otras que no fueron identificadas (...) la retuvieron privada de su libertad, sometiendo a Gisela a un brutal ataque físico y sexual, quien en ningún momento pudo oponer resistencia". "Tras finalizar el ataque, los hombres, para lograr la impunidad, redujeron a Gisela a muerte por asfixia por compresión mecánica de cuello, con estrangulamiento mediante un mecanismo mixto en el empleo de un cordón enlazado a través de un ojal prensado con uno de sus extremos, y otro elemento, probablemente una o dos manos", aseguraron.

"Posteriormente dispusieron el cuerpo de Gisela en el lugar sito en Ruta Provincial N° 48 a 168 metros del barrio 120 Viviendas, sobre la ladera sur de ese predio en la ciudad de Santa Elena, lugar donde fue hallada en fecha 10 de mayo de 2016", afirmaron en los alegatos.

TODOS ABSUELTOS Y LA DUDA DEL ADN

Pero los integrantes del Tribunal de Juicio y Apelaciones de Paraná, Ricardo Bonazzola, José María Chemez y Cristina Van Dembroucke, entendieron que "tal hipótesis carece de asidero probatorio objetivo, científico, y resulta no sólo inverosímil sino contraria a toda lógica" y que entonces, "no existiendo testigos ni otras pruebas directas, ni indicios cargosos, categóricos, concordantes, graves, y unívocos que sindiquen claramente a los imputados como autores del sometimiento sexual y homicidio de la víctima" que les permitieran "derribar la presunción de inocencia" y "alcanzar la certeza necesaria e imprescindible para arribar a una sentencia de condena, y por consiguiente a la aplicación de una pena", debían "dictar la absolución de los imputados Mario Saucedo, Elvio Saucedo, y Matías Vega", y así lo hicieron de manera unánime el 16 de mayo de 2017.

Entre sus argumentos, los jueces también remarcaron que “el portador del-único- ADN hallado en el cuerpo de la joven no está sentado en el banquillo", ya que se determinó que el perfil genético no correspondía a ninguno de los imputados y todavía se desconoce a quién pertenece.

Pero además, al día de hoy, Gabriela Monzón ni siquiera tiene la certeza de que el cuerpo hallado haya sido el de su hija ya que no le permitieron verlo en su momento, no pudo reconocerla en las fotos que se mostraron durante el juicio y, además, le rechazaron varias veces un pedido de ADN de los restos encontrados en El Bajo.

CARTA AL PRESIDENTE MACRI E INTERVENCIÓN DE NACIÓN

De lo hasta aquí narrado y de otros muchos detalles que tiñen el caso de dudas, dieron cuenta la mamá y el hermano de Gisela en una carta dirigida y enviada a Mauricio Macri, fechada el 18 de noviembre de 2017. Allí, le recordaron al presidente que "el feminicidio conmovió a la provincia y despertó la segunda movilización #NiUnaMenos a nivel nacional" e informaron que desde mayo de 2017, cuando el Ministerio Público Fiscal recurrió la sentencia absolutoria en primera instancia, la familia está a la espera de que se sustancie la audiencia de Casación, hasta ahora sin novedades.

Entre otras demandas, Gabriela Monzón y Gabriel López manifestaron en la misiva: "La Justicia no sólo no ha podido decirnos quién o quiénes son los culpables, sino que todavía no han sido investigadas las autoridades y fuerzas policiales de las cuales hay indicios que permiten sospechar que podrían haber encubierto el feminicidio". Por citar otro ejemplo: cuando un policía pariente de los sospechosos les avisaba que serían allanados horas antes de los procedimientos.

A raíz de la carta a Macri, el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación tomará intervención en la investigación del crimen de Gisela López a través del Programa Nacional de Lucha contra la Impunidad -ProNaLCI-.

Si bien todavía se están evaluando las medidas a aplicar, desde el área nacional anticiparon a AHORA este miércoles que los abogados del programa ya se encuentran abocados a los pormenores de la causa y se comprometieron a brindar asesoramiento y representación legal a la familia de la víctima entrerriana, con quienes han intercambiado llamados telefónicos en los últimos días.

UN LUGAR LLAMADO IMPUNIDAD

Mañana se cumplen un año y nueve meses de la desaparición de Gisela López cuando volvía de la escuela. Un año y nueve meses de que la (in)Justicia le debe los culpables de su brutal femicidio a la sociedad entrerriana. Un año y nueve meses de dolor, de angustia y de revictimización constante de una familia.

"Acá estaba el cuerpo de la Gise", contó Gabriela Monzón mientras intentaba poner en palabras el horror indescriptible, minutos antes de asistir a una de las tantas marchas que encabezó con fortaleza por las calles de Santa Elena para exigir justicia, hasta ahora en vano.

"Estaba atada del cuello", dijo esa madre mientras mostraba el pedazo de alambre que las autoridades no habían tenido la delicadeza de llevarse, que seguía ahí, rodeando un poste de madera con flores de plástico...

Gabriela se acercó más. "El pasto no estaba seco", murmuró con el dedo extendido, allí parada, en El Bajo de Santa Elena: ahora un sitio de memoria, tan cerca de su casa pero tan lejos de la verdad, tan lleno de preguntas pero descampado de respuestas; un lugar que bien podría cambiar de nombre y pasar a llamarse "Impunidad"... hasta que sea justicia.

Cuenca Oscar - Santa Elena Entre Ríos

Toda la información de la localidad de Santa Elena, está aquí.

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